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Qué es el triángulo de exposición y cómo utilizarlo en fotografía

Uno de los primeros pasos que damos al iniciar en el mundo de la fotografía, además de la pasión por ella y la mirada crítica y particular hacia nuestro entorno, es aprender a hacer uso de nuestro equipo. Toda cámara réflex posee funciones manuales de las que será necesario aprender su manejo, así que será el triángulo de exposición por donde debemos arrancar.

¿Qué es el triángulo de exposición?

Se dice que la fotografía se ha convertido en una forma sublime de pintar con luz; pero esto solo podemos realizarlo de una forma correcta con el uso adecuado de nuestra cámara, manteniendo una correcta exposición. La única manera de hacer esto posible es haciendo uso del triángulo de exposición.

Podemos decir que es la triada perfecta que ayudará a todo fotógrafo a generar una adecuada exposición de una imagen. Si no sabes usar estos tres componentes, puedes subexponer o sobreexponer la imagen; esto quiere decir que podrá quedar con más luz de lo ideal perdiendo información en la escena, o por el contrario, la oscuridad se apodere de tal manera que no sepas qué se muestra.

La única manera de capturar una imagen nocturna, bien sea a las estrellas, los autos y demás. Así como a plena luz del día, o bien sea variar entre fotografías en interiores y exteriores en un mismo momento, es saber usar el triángulo de exposición, el cual se compone del diafragma, el obturador y la sensibilidad ISO.

Lo ideal será crear un equilibrio perfecto entre este triángulo de luz para obtener el resultado deseado. Es importante comprender el comportamiento de cada una de ellas, ya que al modificarlas afectará otros aspectos de la fotografía, además de la exposición. Es por ello que el empleo adecuado será crucial no solo para la técnica, sino incluso para la composición en sí misma.

Foto de Xatakafoto

Apertura de Diafragma

La apertura del diafragma es aquella que permite sea de un tamaño determinado la abertura circular de nuestro lente para dejar entrar luz. Este es el elemento que más se puede relacionar con el ojo humano (aunque lo sea la cámara fotográfica en general). Mientras más grande sea este orificio, entrará más luz a nuestro sensor, siendo lo contrario al estar más pequeño.

La escala que identifica a la apertura se le llama f: y que podrá estar representado desde 1 a 45 aproximadamente, de la siguiente manera: 1, 1.4, 2, 2.8, 4, 5.6, 8, 11, 16, 22, 32, 45. La variación de ello dependerá de la cámara. Mientras mayor sea el número, más cerrado estará nuestro orificio anta la entrada de luz, mientras menor el número, más abierto y mayor luz entrará al sensor.

Otros aspectos del diafragma

Es importante que comprendas el comportamiento de tu cámara al modificar el diafragma, así como los resultados que obtendrás a raíz de ello. Al hacer uso de éste, cerrando o abriendo el diafragma, otros aspectos se modificarán: la profundidad de campo. Mientras más abierto uses el diafragma, menor profundidad de campo tendrás.

Esto quiere decir que, al realizar un retrato, por ejemplo, obtendrás no solo un fondo desenfocado, sino un rostro más nítido y, por lo tanto, un retrato ideal. Si, por el contrario, deseas que toda la escena esté enfocada (ideal para fotografía de paisajes), necesitarás cerrar el diafragma; es decir, usar el mayor número f para lograrlo.

Velocidad de Obturación

La velocidad de obturación es otro de los elementos importantes en el triángulo de exposición. En este caso, te hablaré de la cantidad de tiempo que se mantiene abierto el obturador para capturar la imagen. Es el obturador el encargado de regular el tiempo que demora en llegar la luz hasta el sensor de tu cámara y que, además, se mide en segundos.

En este caso, cuando mayor sea la velocidad que escoges, el obturador se abrirá y se cerrará mucho más rápido. Ocurre lo contrario cuando la velocidad es menor, el proceso de abrir y cerrar el obturador es más lento, por lo que la cantidad de luz que llega podría ser mayor según sea el caso.

Esto también es perfectamente comparable con el ojo humano. Si estás al aire libre un día soleado, al entrar de manera repentina a un cuarto oscuro, tu mirada tardará un tiempo mayor en identificar lo que se encuentra a tu alrededor. Esto será lo mismo que ocurrirá con el sensor.

Para entenderlo mejor, cuando estés en lugares con menor iluminación, emplearás velocidades más lentas. Lo contrario si se trata de lugares abiertos con mucha luz, o incluso sitios cerrados, pero con gran cantidad de luz artificial, usarás una velocidad más rápida. 

Más sobre la obturación como parte del triángulo de exposición

Así como ocurre con el obturador, también con el tiempo de exposición podrán ocurrir aspectos adicionales en los resultados de tus fotografías. Esta es la razón por la que se emplean trípodes al fotografiar lugares con personas u objetos en movimientos, considerando que, si no lo usas al emplear velocidades lentas, saldrán movidos los objetos.

Sin embargo, si los movimientos son muy rápidos, será necesario hacer uso de velocidades rápidas. Si deseas congelar sujetos y objetos en movimientos, será necesario que uses una velocidad rápida, al menos que la intención sea capturar el movimiento de una cascada, por ejemplo; generando el llamado efecto seda, e incluso hacer pruebas de lightpainting, cuya opción será hacer uso de velocidades lentas.

Sensibilidad ISO

Para culminar esta triada del triángulo de exposición tan importante tanto para fotógrafos como para principiantes, es la sensibilidad ISO. En términos generales se trata de la sensibilidad del sensor digital, aunque sea mucho más que esto. 

Al hacer uso de algún valor ISO, le indicamos al sensor cuál es la cantidad de luz que debe absorber. Mientras más alto sea su valor, mayor será la cantidad de luz que el sensor debe recolectar. Esto sería así en lugares que estén poco iluminados. Usarás una sensibilidad ISO baja únicamente cuando no necesitemos recolectar luz, especialmente en lugares abiertos y soleados.

Los valores que se emplean en la sensibilidad ISO son los que corresponden a la escala ASA que se usaban para películas fotosensibles. Se mide en los siguientes números ISO: 25, 50, 100, 200, 400, 800, 1600, 3200, 6400. Podrá ser mayor según la cámara empleada, de hecho, algunas comienzan su conteo a partir de 100, aunque mientras más alto sea el valor de sensibilidad ISO que usemos, el ruido que genere aumentará.

Aspectos adicionales

Cuando hablamos de ruido en fotografía, nos referimos a esos puntitos de colores que aparecen en algunas imágenes. Este es un efecto granulado que elimina ciertos detalles y que podrían estropear alguna captura. Podríamos decir que este es uno de los inconvenientes que trae el uso de altos ISOs, aunque pueden ser perfectamente corregibles en algunos programas de edición.

Es importante entender que la sensibilidad ISO te ayudará a evitar realizar capturas subexpuestas o sobrexpuestas, pero hay que emplearlo con mucho cuidado. Especialmente jugando con las otras dos que tenemos en nuestra triada: el tiempo de exposición o velocidad de obturación, así como el diafragma.

En caso de que no podrás abrir más la apertura y reducir la velocidad, siempre podrás optar por aumentar la sensibilidad ISO. Siempre tratando de generar equilibrio con el triángulo, aunque también podrás siempre optar por otras alternativas, como iluminación extra e incluso flashes.

El Histograma y el exposímetro

Hasta ahora, son muchos los valores de cada uno de los elementos del triángulo de exposición, nos toca saber cómo específicamente hacer uso de cada uno de ellos. Una de las principales cosas que te ayudará será, sin duda, la práctica. Pero también contarás con un exposímetro que será de gran ayuda.

El exposímetro es quién te archivará en tiempo real si está o no correcta la triada. Ésta, se encarga de hacer la medición de la luz que refleja la escena que deseas capturar. El modo automático decide qué hacer ante esto, mientras que con el modo manual serás tú el dueño de ello.

Si en tu escena deseas prescindir del flash, perfectamente podrás hacerlo al emplear correctamente el triángulo de exposición, siendo el exposímetro el que te ayudará a notar si estás o no en lo correcto para capturar la imagen correctamente.

A través del visor notarás unas rayas o líneas con símbolos (+, -) o números como +2, +1, -1, -2 y así sucesivamente. Estas indicarán si estás más cerca de uno u otro extremo, lo ideal será que nos ubiquemos al centro de ello, en el 0, para tener una exposición adecuada ante la luz.

Sin embargo, es importante comprender que, de acercarte más a las zonas con números en negativo, existe la posibilidad de que tu captura salga subexpuesta (con poca luz, oscura), en caso contrario, hacia las zonas con números positivos, podrá salir una foto sobrexpuesta (con mucha luz, clara).

Pantalla LCD y el Histograma

No siempre la pantalla LCD puede ser de gran confianza, por ello podrás siempre optar al histograma para comprobar qué tan correctamente expuesta está tu fotografía. Este es de mayor confianza, considerando que jamás miente. Este es un diagrama de barras que representa una distribución de píxeles de una imagen basada en su luminosidad. 

Posee un eje horizontal en el que se muestran las sombras, así como tonos medios y luces mostrándose de izquierda a derecha. Mientras que, en su eje vertical, se muestra el número de píxeles de la fotografía que poseen tal luminosidad. 

Para ver el histograma podrá variar según el tipo de cámara, aunque en general consta de darle al botón de Play o Display. Las cámaras analógicas no tenían estas ventajas que sí poseen las digitales, sin histograma, te apegabas al fotómetro que podría ser, incluso, externo.

Metáfora del vaso de agua

La metáfora del vaso de agua es perfecto ejemplo para explicar de una manera más visual, si se quiere, en qué consiste el uso de la apertura o diafragma y la velocidad o el tiempo de exposición. Para comenzar solo debes imaginar que tienes un vaso que deseamos llenar de agua, cuya necesidad nos lleva a querer llenarlo hasta el borde. Pero si esto no lo haces, tu sed no se saciará, pero si excedes, esta se desbordará.

Al comparar esto con la fotografía, tienes que, al colocar poca agua en el vaso, la fotografía quedará subexpuesta (con poca luz), pero si esta se desborda, quedará sobreexpuesta y habrás excedido la cantidad de luz. Al volver al vaso, sabemos ya la cantidad que necesitamos, la medida justa, te queda saber ahora cómo lograrlo.

Una de las primeras opciones que tienes es abrir el grifo completamente, pero por poco tiempo (tienes la apertura del diafragma). Mientras que la segunda opción será abrirlo menos, pero por una mayor cantidad de tiempo (aquí tendrás el tiempo de exposición o velocidad de obturación).

Otras recomendaciones para poner en práctica

Son muchos los consejos que podrán generarse para entender completamente las funciones del triángulo de exposición será ponerlo en práctica constante. Se podrá realizar en casa directamente en el grifo y jugar con la velocidad hasta entenderla, e incluso a los autos pasar, las luces, capturar en exposición lenta las luces de los autos e ir observando los resultados de ello.

Asimismo, con el obturador realizando retratos, e incluso con objetos en primer plano para comprenderlo en su totalidad. De igual manera con la sensibilidad ISO, perfectamente bien en espacios cerrados. Comenzando estas prácticas quizás pensarás que son demasiadas cosas y es muy difícil, pero con realizarlo detalladamente, deteniéndote a observar los cambios que produce, pronto lograrás darle vida a todas las imágenes que creen tu imaginación y materializarlas.

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