- 8 de ago
SEO para ChatGPT: cómo conseguir que la inteligencia artificial recomiende tu trabajo como fotógrafo
- Academia People
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Durante años hemos aprendido una idea relativamente sencilla: si queremos que una pareja encuentre nuestra web, tenemos que aparecer en Google.
De ahí nació toda una disciplina —el SEO— alrededor de una obsesión bastante comprensible: salir lo más arriba posible cuando alguien escribiese cosas como fotógrafo de bodas en Madrid, fotógrafo de bodas en Bilbao o fotógrafo documental de bodas.
Google nos acostumbró a pensar Internet como una lista.
Primero estaba uno. Después otro. Luego otro.
Y todos queríamos estar arriba.
Pero esa lista empieza a compartir espacio con algo bastante diferente: una conversación.
Una pareja puede abrir ChatGPT y preguntar:
“Nos casamos el próximo año en una finca cerca de Madrid. Buscamos un fotógrafo con un estilo documental, poco posado y que haya trabajado en bodas grandes. ¿Qué fotógrafos nos recomendarías?”
Y ChatGPT responde.
No entrega necesariamente diez enlaces azules para que el usuario investigue. Puede seleccionar algunos profesionales, explicar por qué los considera interesantes y recomendar determinadas opciones.
Para quienes vivimos de un servicio tan personal como la fotografía, este cambio es importante.
Porque la pregunta ya no es solamente:
¿Cómo consigo aparecer primero en Google?
Empieza a existir otra:
¿Cómo consigo que ChatGPT me considere suficientemente relevante como para recomendarme?
Y ahí comienza una nueva etapa del SEO.
De posicionar una página a posicionar una marca
El SEO tradicional se ha ocupado fundamentalmente de páginas.
Tenemos una página sobre fotografía de bodas en Asturias y queremos posicionarla cuando alguien busca fotógrafo de bodas Asturias.
Tenemos una boda publicada en determinada finca y queremos que aparezca cuando alguien busca información sobre bodas en ese lugar.
Esto continúa teniendo sentido.
Google sigue siendo enormemente importante y sería absurdo abandonar una estrategia que funciona simplemente porque haya aparecido una tecnología nueva.
Lo que está cambiando es el ecosistema de búsqueda.
ChatGPT introduce una diferencia fundamental: el usuario puede explicar exactamente lo que necesita.
No tiene que reducir su necesidad a cuatro palabras.
Puede decir:
“Queremos casarnos en el norte de España. Nos gustan las fotografías naturales, pero también queremos que tengan una estética editorial. No queremos pasar una hora haciendo posados y nos importa especialmente que el fotógrafo documente bien a nuestros amigos y familiares. ¿Qué profesionales deberíamos mirar?”
Esto se parece mucho más a una conversación con una persona que a una búsqueda tradicional.
Y obliga a las marcas a hacer algo que, curiosamente, deberíamos haber hecho siempre: explicar muy bien quiénes somos.
ChatGPT tiene que entender qué haces
Imagina dos páginas web.
La primera pertenece a un fotógrafo extraordinario. Tiene una portada preciosa, cincuenta fotografías espectaculares y tres frases:
“Historias auténticas.”
“Momentos para siempre.”
“Contamos vuestra historia.”
Visualmente puede funcionar de maravilla.
El problema es que esas frases dicen muy poco.
Ahora imaginemos otra web donde, además de buenas fotografías, encontramos bodas completas, información sobre cómo trabaja el fotógrafo, lugares donde ha fotografiado, artículos sobre determinadas fincas, preguntas frecuentes, entrevistas, reconocimientos, información sobre el equipo y numerosos contenidos relacionados con su especialidad.
Para una persona, ambas páginas pueden resultar atractivas.
Para una máquina que intenta comprender quién tiene experiencia fotografiando bodas en determinada finca, la segunda dispone de muchas más señales.
Esta es una de las primeras ideas que deberíamos llevarnos del SEO para inteligencia artificial:
nuestra web no solamente tiene que enseñar nuestro trabajo; también tiene que explicarlo.
El portfolio ya no es suficiente
Los fotógrafos hemos construido durante años nuestras páginas pensando fundamentalmente en otros seres humanos.
Y tiene sentido.
Una pareja entra y queremos que las fotografías hagan el trabajo.
Pero una fotografía preciosa de una ceremonia en una finca de Toledo no explica automáticamente a un buscador dónde se realizó, quién aparece, qué estaba ocurriendo, cómo era aquella boda o qué experiencia tiene el fotógrafo trabajando allí.
Necesitamos contexto.
Esto no significa llenar nuestra web de textos artificiales escritos para Google.
Significa aprovechar algo que ya tenemos y que muchas veces estamos desperdiciando: experiencia real.
Cada boda que fotografiamos contiene conocimiento.
Sabemos cómo entra la luz en una determinada iglesia.
Sabemos dónde suele celebrarse el cóctel de una finca.
Sabemos cuánto se tarda realmente en desplazarse entre dos localizaciones.
Sabemos qué ocurre cuando una boda de 70 invitados se convierte en una de 220.
Sabemos qué espacios funcionan especialmente bien para los preparativos.
Sabemos qué sucede cuando llueve.
Eso es contenido.
Y, además, es contenido extraordinariamente difícil de copiar por alguien que nunca ha estado allí.
De “Boda de Ana y Pablo” a una fuente de información
Pensemos en una publicación habitual dentro del blog de un fotógrafo:
Boda de Ana y Pablo en Finca X
Incluimos cien fotografías, escribimos dos párrafos y publicamos.
No hay nada malo en ello.
Pero podríamos aprovechar mucho mejor ese contenido.
Podemos explicar cómo fue la boda, cómo funciona el espacio, dónde se realizaron los preparativos, cómo se desarrolló la ceremonia, qué particularidades tenía la celebración y qué decisiones tomamos fotográficamente.
Incluso podemos responder preguntas que probablemente tengan otras parejas que estén considerando casarse allí.
De repente esa entrada deja de ser solamente una galería.
Se convierte en una fuente.
Y esta palabra es importante.
Porque si queremos que una inteligencia artificial nos cite o nos utilice para construir sus respuestas, tenemos que darle algo que merezca ser utilizado como fuente.
Menciones y citaciones: dos conceptos que debemos empezar a conocer
Cuando hablamos de visibilidad dentro de ChatGPT aparecen dos conceptos especialmente importantes: menciones y citaciones.
Una mención ocurre cuando una inteligencia artificial habla de nuestra marca.
Por ejemplo, una pareja pregunta por fotógrafos documentales españoles y ChatGPT incluye nuestro nombre entre sus recomendaciones.
Una citación va un poco más allá: la respuesta utiliza además una fuente concreta y puede incluir un enlace hacia ella.
Desde una perspectiva de negocio, ambas cosas son interesantes.
Una citación puede generar tráfico directamente hacia nuestra web.
Pero una mención también puede provocar algo difícil de medir: que la persona recuerde nuestro nombre y posteriormente nos busque en Google, Instagram o directamente en nuestra página.
Eso nos obliga a reconsiderar también cómo medimos la visibilidad.
Una pareja puede descubrirnos gracias a ChatGPT y terminar entrando en nuestra web desde Google.
Analytics atribuirá probablemente esa visita a Google.
Pero Google no fue realmente el lugar donde comenzó la historia.
La autoridad importa más que nunca
Aquí aparece otro concepto fundamental: la autoridad.
Supongamos que una persona desconocida se acerca por la calle y nos recomienda un restaurante.
Podemos hacerle caso.
Pero si estamos en San Sebastián y la recomendación procede de un cocinero que lleva veinte años trabajando allí, probablemente prestaremos algo más de atención.
Internet funciona de una forma parecida.
Que nosotros mismos digamos en nuestra web que somos extraordinarios tiene un valor limitado.
Que nuestro nombre aparezca además en medios especializados, directorios relevantes, entrevistas, podcasts, fincas, blogs de wedding planners, vídeos de YouTube o publicaciones relacionadas con nuestro sector ayuda a construir un contexto mucho más amplio alrededor de nuestra marca.
Por eso el SEO para ChatGPT no termina en nuestra página web.
Nuestra reputación digital está distribuida.
Si hemos recibido premios, deberíamos explicarlos.
Si hemos impartido una conferencia, debería existir información sobre ella.
Si una revista publica una boda nuestra, esa aparición tiene valor.
Si una finca recomienda nuestro trabajo, también.
Si participamos en un podcast especializado, estamos creando otra pequeña pieza del mapa que explica quiénes somos.
No se trata de coleccionar enlaces como cromos.
Se trata de construir una presencia digital coherente.
El nuevo link building se parece bastante a las relaciones públicas
Durante años el SEO ha hablado de backlinks: enlaces desde otras páginas hacia nuestra web.
Cuantos más enlaces de calidad recibía una página, mayor autoridad podía adquirir.
Los enlaces continúan siendo importantes, especialmente para Google, pero cuando pensamos en inteligencia artificial conviene ampliar la mirada.
No deberíamos preguntarnos únicamente:
”¿Cómo consigo un enlace?”
Sino:
”¿Dónde tendría sentido que apareciese mi marca?”
Para un fotógrafo de bodas las posibilidades son enormes.
Wedding planners.
Fincas.
Hoteles.
Diseñadores.
Floristas.
Revistas especializadas.
Blogs internacionales.
Directorios.
Podcasts.
YouTube.
Asociaciones profesionales.
Otros fotógrafos.
El objetivo no debería ser aparecer indiscriminadamente en cientos de páginas, sino estar presente en aquellos lugares que ayudan a construir nuestra identidad profesional.
Si queremos ser reconocidos como especialistas en destination weddings en España, necesitamos crear suficientes señales alrededor de esa especialidad para que tanto una persona como una máquina puedan llegar a esa conclusión.
No escribas para ChatGPT. Escribe para las preguntas que hacen tus clientes
Esta probablemente sea una de las aplicaciones más sencillas del curso.
Abre una página en blanco y piensa en las preguntas que escuchas continuamente durante las reuniones con parejas.
¿Cuántas horas necesitamos de fotografía?
¿Necesitamos dos fotógrafos?
¿Merece la pena hacer fotografías durante los preparativos?
¿Qué ocurre si llueve?
¿Cuánto tiempo necesitáis para las fotografías de pareja?
¿Tenemos que posar?
¿Cómo elegimos fotógrafo?
¿Cuándo deberíamos contratarlo?
¿Tiene sentido hacer una preboda?
¿Cómo funciona una boda destino?
¿Quién paga los desplazamientos?
¿Dónde podemos hacer fotografías si nos casamos en determinada finca?
Cada una de esas preguntas puede convertirse en contenido.
Y hay algo bonito en todo esto: el contenido que mejor funciona para una inteligencia artificial probablemente sea también el que más ayuda a nuestros clientes.
Durante años una parte del SEO produjo artículos absurdos construidos alrededor de una palabra clave repetida hasta la extenuación.
La búsqueda conversacional nos obliga a regresar a algo bastante más razonable:
responder bien a buenas preguntas.
La estructura también importa
No solamente importa lo que contamos, sino cómo lo organizamos.
Un artículo bien estructurado ayuda al lector, pero también facilita que un buscador o una inteligencia artificial comprenda qué información contiene.
Los títulos deberían explicar claramente cada sección.
Los párrafos deberían desarrollar ideas concretas.
Las fotografías deberían disponer de información contextual cuando sea relevante.
Las preguntas frecuentes pueden responder dudas específicas.
Los enlaces internos deberían conectar contenidos relacionados.
Si publicamos una boda en un determinado espacio y tenemos además una guía completa sobre ese lugar, ambas páginas deberían estar relacionadas.
Poco a poco nuestra web deja de ser una colección de entradas aisladas y empieza a convertirse en una biblioteca.
Y una biblioteca bien organizada resulta bastante más útil que un montón de libros tirados por el suelo.
El SEO ya no ocurre solamente en Google
Hay otra idea especialmente importante.
Nuestros clientes no utilizan una única plataforma para buscar.
Una pareja puede descubrir nuestro trabajo en Instagram, guardar una fotografía en Pinterest, buscar nuestro nombre en Google, preguntarle a ChatGPT por nosotros, ver una entrevista en YouTube y finalmente visitar nuestra web.
¿Dónde comenzó aquella conversión?
Probablemente en todos esos lugares a la vez.
Por eso empieza a tener más sentido hablar de descubribilidad que simplemente de posicionamiento.
Nuestro objetivo consiste en aparecer allí donde nuestros clientes están buscando.
Para algunos fotógrafos será fundamental Pinterest.
Para otros, Instagram.
Para otros, Google.
YouTube puede resultar extraordinariamente interesante para determinados contenidos.
Y ChatGPT empieza a ocupar también un lugar dentro de ese recorrido.
No necesitamos estar en todas partes.
Necesitamos entender dónde están nuestras parejas.
Cómo empezar hoy
Todo esto puede parecer enorme, pero no hace falta reconstruir nuestra estrategia digital mañana por la mañana.
Podemos empezar de una manera bastante sencilla.
Primero, deberíamos hacer una lista con las preguntas que realizan nuestros clientes antes de contratarnos.
Después podemos comprobar qué ocurre cuando formulamos esas mismas preguntas en ChatGPT.
¿A quién recomienda?
¿Qué páginas cita?
¿Qué medios aparecen?
¿Qué tipo de información utiliza?
Después toca mirar nuestra propia web.
¿Tenemos contenido capaz de responder mejor a esas preguntas?
Si no existe, acabamos de encontrar nuestro calendario editorial.
También deberíamos revisar nuestras bodas ya publicadas. Muchas pueden transformarse en contenidos muchísimo más útiles simplemente añadiendo contexto, experiencia y respuestas a preguntas relacionadas con el lugar.
Y finalmente podemos revisar nuestra presencia fuera de la web.
¿Dónde aparece nuestra marca?
¿Qué dicen de nosotros?
¿Existen entrevistas?
¿Publicaciones?
¿Vídeos?
¿Premios?
¿Colaboraciones?
¿Perfiles profesionales consistentes?
La autoridad se construye poco a poco.
El futuro del SEO probablemente tenga menos que ver con el SEO
Puede parecer una contradicción, pero quizá sea la conclusión más interesante.
Durante años hemos intentado descubrir qué quería Google.
Ahora tenemos la oportunidad de hacernos una pregunta bastante mejor:
¿Qué necesita encontrar nuestro cliente?
Las plataformas cambiarán.
Hoy hablamos de Google y ChatGPT. Mañana habrá otros sistemas, otros modelos y otras formas de buscar.
Pero una pareja seguirá teniendo preguntas.
Seguirá necesitando inspiración.
Seguirá intentando saber quién puede contar bien su boda.
Y seguirá buscando señales que le permitan confiar en alguien antes de escribirle.
Por eso quizá la estrategia más inteligente no sea intentar engañar al próximo algoritmo.
Es construir algo mucho más difícil de falsificar: experiencia, contenido útil, autoridad y una identidad reconocible.
Una buena web.
Buenas fotografías.
Historias reales.
Conocimiento.
Personas hablando de nuestro trabajo.
Y respuestas útiles a las preguntas que hacen nuestros clientes.
El SEO para ChatGPT empieza precisamente ahí.
Porque el objetivo final no debería ser que una inteligencia artificial sepa que existimos.
El verdadero objetivo es bastante más humano:
que cuando una pareja pregunte quién podría fotografiar su boda, haya suficientes razones en Internet para que nuestro nombre forme parte de la respuesta.